Síntomas y modos de abordaje

El comienzo e implementación de la cuarentena como medida preventiva para el contagio del nuevo Coronavirus comenzó a generar angustia en las personas, provocando en algunos casos desestabilización emocional, esto trajo aparejado tanto síntomas físicos como psicológicos. Por ejemplo las personas comenzaron a sentir dolor o molestias en la zona del pecho, ansiedad y preocupación excesiva, pensamientos intrusivos, temor a morirse, incertidumbre, frustración, etc.

Freud, en un texto de 1916 llamado “Lecciones introductorias al psicoanálisis”, va a conceptualizar la angustia como “señal de alarma” desencadenada por el yo: ”Sabiendo que el desarrollo de la angustia es la reacción del yo ante un peligro y constituye la señal para la fuga… también en la angustia neurótica busca el yo escapar a las exigencias de la libido y se comporta con respecto a este peligro interior del mismo modo que si de un peligro exterior se tratase”.

Luego, en otro texto, “Inhibición, Síntoma y Angustia” de 1925, define a la angustia como “la reaccion frente al peligro”, lo cual significa que cada sujeto puede reaccionar de un modo distinto ante un peligro inminente, es algo de lo impredecible de lo no esperable, aquello que al sujeto se le presenta abruptamente y lo descoloca, por lo tanto es ahí donde sobreviene la angustia, la desesperanza y el sentir que no encuentra una salida a aquello que lo aqueja.

La aparición del COVID-19 y el aislamiento obligatorio y preventivo, provocó consecuencias psíquicas frente a lo desconocido. Los pacientes en las consultas mencionan temor a perder el trabajo, inestabilidad económica, preocupación por la salud mental de sus hijos, el tiempo que van a tener que permanecer aislados, el miedo a contagiarse una vez que salgan de sus hogares y también desconocer lo que va a suceder en un futuro no muy lejano. Ante estas preocupaciones los sujetos reaccionan de maneras diferentes, algunos logran poder hacer algo con eso, otros en cambio caen en una especie de encerrona que no logran sobresalir.

Los modos de apaciguar la angustia y que ésta no se vuelva desbordante es poder identificar aquellos pensamientos que se presentan de forma recurrente y que no permiten poder pensar una salida posible. Una vez identificado aquellos pensamientos o ideas que invaden incesantemente a la psiquis es poder pensar que se podría hacer con eso, tomarse un tiempo personal, subjetivo y de esa forma poder evaluar el causante del malestar. Si aquello angustiante no cesa, lo recomendable es poder consultar con un profesional de la salud mental, el cual ayudará y guiará en dicho padecimiento.

Natalia Angeloni, Psicóloga

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